BRONZE BABPEAPAZ

Hipolito Bouchard

Hipólito Bouchard

            Bouchard nació el 15 de enero de 1780 en Saint-Tropez. Fue bautizado con el nombre de André Paul, aunque en fecha desconocida lo cambió por Hippolyte. Hijo de André Louis Bouchard y Thérese Brunet, desde muy pequeño se embarcó en buques pesqueros y mercantes. En 1798 se puso al servicio de la marina francesa contra los ingleses, iniciándose así en la dura vida del mar, en 1809 llegó a Buenos Aires en un barco francés, sólo unos meses antes del comienzo de la Revolución de Mayo.

             Liberal y antimonárquico, rápidamente se inclinó hacia la causa independentista argentina poniendo sus conocimientos navales a disposición de la Revolución, siendo nombrado por el gobierno segundo comandante de la recientemente creada flota nacional argentina, liderada por Juan Bautista Azopardo. El 2 de marzo de 1811, en San Nicolás de los Arroyos tuvo su bautismo de fuego defendiendo a la revolución argentina, al enfrentarse, al mando del bergantín 25 de Mayo a la escuadrilla realista comandada por el capitán de navío Jacinto de Romarate. Después del Combate de San Nicolás, Bouchard tuvo una destacadísima actuación enfrentándose a las naves españolas que bloquearon Buenos Aires entre los meses de julio y agosto de 1811. En marzo de 1812 se alistó en el Regimiento de Granaderos a Caballo, al mando de José de San Martín. Participó en el Combate de San Lorenzo, donde conquistó una de las banderas del enemigo.

            “Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipólito Bouchard.” Así dice el Parte que San Martín en San Lorenzo le dictara al Alférez mariano Necochea, encargado de escribirlo. En premio a su valor, la Asamblea Constituyente le concedió la ciudadanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1813.

             Luego de dejar el regimiento de Granaderos a caballo vuelve a su actividad de marino y se pone a las órdenes de Guillermo Brown para iniciar una campaña por el  Pacífico. El 12 de septiembre de 1815 se le otorgó la patente de Corso.  La flota de la campaña estaba compuesta por la Hércules, al mando de Guillermo Brown; la Santísima Trinidad, al mando de Miguel Brown, hermano de Guillermo; la corbeta Halcón, al mando de Bouchard y la goleta Constitución, al mando de Oliverio Russell. Las embarcaciones Hércules y Santísima Trinidad partieron desde Montevideo hacia el sur el 24 de octubre de 1815; las otras dos embarcaciones zarparían cinco días después. Las órdenes eran encontrarse en la Isla Mocha donde establecerían un acuerdo para las operaciones. Entre los oficiales de la flota se encontraba el chileno Ramón Freire  que luego  integrará el  ejército de Los Andes, en el  Cabo de Hornos pierden a raíz de una tormenta la Constitución, y luego de reencontrarse y   acordar las operaciones  Bouchard y Miguel Brown parten hacia el Perú en tanto Guillermo lo hace hacia la  isla de juan Fernández donde libera prisioneros chilenos, en las costas peruanas capturaron varias embarcaciones, algunas de las cuales debieron entregar a cambio de la libertad de Guillermo Brown ,  hecho prisionero al intentar capturar el  Castillo de San Carlos próximo a Guayaquil el 9 de febrero de 1816, Bouchard le informó a Brown de que su nave hacía agua y que sus oficiales habían decidido regresar a Buenos Aires, por lo que solicitaba la liquidación del botín. En el reparto, Bouchard obtuvo la fragata Consecuencia y la goleta Carmen, pero tuvo que dejar la Halcón y contrajo una deuda de 3.475 pesos. El marino francés decidió volver a Buenos Aires por el cabo de Hornos. Nuevamente existieron diferencias con su tripulación, que en ocasiones se solucionaban mediante la violencia. Estas diferencias aumentaron cuando un oficial de la nave Carmen le informó que la goleta hacía agua, a lo que el comandante contestó que igual debía pasar por el Cabo de Hornos porque no echaría la embarcación a pique. En ese momento los oficiales de la goleta, inducidos por la tripulación, decidieron desobedecer a Bouchard y cambiaron el rumbo hacia las islas Galápagos. La Consecuencia arribó a Buenos Aires el 18 de junio de 1816.

           Para la nueva campaña que iba a realizar, Bouchard decidió utilizar la fragata La Consecuencia, que había tomado durante su última campaña. Junto a su armador, Vicente Echevarría, decidieron cambiarle el nombre a la embarcación, optando por La Argentina. Pero armar este barco no era una tarea sencilla, ya que contaba con un importante tamaño: 464 toneladas de desplazamiento y 100 metros de quilla. La tarea no fue fácil y no pudo completarse totalmente, además por su fama de hombre duro  tampoco fue sencillo completar la tripulación  que finalmente quedaría integrada en su plana mayor  por: el capitán Nathan Sommers; los primeros tenientes Guillermo Sheppard, Colverto Thompson, Daniel Oliver, Guillermo Mills, Miguel Burgués y Luis Greissac; el teniente de infantería José María Píriz; los cabos de presa Juan Arhens, Carlos Douglas y Martín Van Burgen; el cirujano Bernardo Copacabana; los pilotines Tomás Espora, Juan Agustín Merlo y Andrés Gómez. Echevarría había solicitado al gobierno el uso del uniforme de la marina de guerra por parte de los oficiales de la campaña, tanto como motivación como para mejorar el orden y el respeto a bordo. Los marinos eran, en su mayoría, extranjeros, aunque algunos de ellos eran oriundos de las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. La infantería de desembarco era inexperta y en la gran mayoría de los casos, pisaban por primera vez una cubierta. Luego de  algunos otros incidentes que como siempre Bouchard reprimió con dureza  la embarcación partió el 27 de junio de 1817, en un periplo que lo llevo por el Cabo de Buenas Esperanza, Madagascar,  la Isla de Java y Filipinas, durante el mismo atrapa barcos negreros, se enfrenta con piratas, se apodera de embarcaciones y llega a bloquear temporariamente  Manila, luego sigue su viaje a Hawái, donde obtiene el primer reconocimiento de  soberanía para Las Provincias Unidas del Sud designando representante de las mismas a Francisco de Paula y Marín.  Recuperó la nave Santa Rosa que había llego allí producto de un amotinamiento de su tripulación  y siguió su derrotero  rumbo a las costas de California, en la madrugada del 24 de noviembre de 1818 ataca y toma el fuerte de Monterrey, por varios días ondeo el pabellón nacional en ese territorio, liego  siguió asediando a buques y puertos españoles  centroamericanos, esta acción es destacada por muchos historiadores como el motivo por el cual luego varios países de Las Provincias Unidas de Centro América, adoptaron para su bandera los de nuestra enseña patria, siguió su derrotero  hacia el sur  atacando Trujillo y finalmente arribo a Chile le con la intención de sumarse  a la campaña del Libertador San Martín. Apneas arribo por tener la patente de Corso vencida entre otras cosas el almirante  Thomas Cochrane, dispuso su arresto y juzgamiento, Bouchard se negó a ello  pues consideraba que solo las autoridades Argentinas tenían esa facultad, pese a  todo fue juzgado y finalmente absuelto, pero perdió todo su dinero y volvió a pedirle ayuda a Echeverría, su armador, entre otras cosas para su familia, le mintió diciéndole que regresaría a Buenos Aires y en realidad marcho al Perú con San Martín, más tarde le pediría a este regresar a Buenos Aires pues Echeverría se había enemistado y ya no ayudaba su familia, de la que ya casi no tenía noticias, (desde que iniciara la campaña con Brown solo las había visto unos meses, incluso no conocía a su hija menor) pero el libertador le exigió que se quedara,  estaba cansado de los excesos de Cochrane, a quien haría regresar a Chile, creando al flota peruana , designando Bouchard como segundo comandante y luego  este se retiraría de la vida activa como marino con el cargo de comandante de la misma.

          Se instaló en las tierras que le otorgara en reconocimiento el gobierno peruano  y desarrolló  un ingenio, Bouchard mantenía el mismo carácter osco y autoritario con sus empleados y servidores como en el pasado con sus marinos, seguramente por ello es que cansado de sus excesos uno de sus esclavos le dio muerte apuñalándolo  el 4 de enero de 1837.

        Con sus virtudes y defectos, son innegables y meritorios  de reconocimiento, sus servicios prestados a la Nación. Por ello ha sido homenajeado en distintos ámbitos, sobre todo el naval, donde permanentemente hay unidades que llevan su nombre, y uno de los  poco  conocidos en la actualidad es el que le rindiera el escritor  Eros Nicola Siri, en la colección literaria  infantil Robín Hood ,”Bouchard , El Corsario”,

 

Elías Almada

 

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